Algunas de las preguntas más frecuentes en los círculos sociológicos de hoy es que “Porque si Dios está en control de todo, no me da lo que le pido?” “Porque si le he orado y pedido al Señor que me sane, no me ha sanado?” “Porque hay niños que mueren de hambre, de enfermedades terminales, de conflictos violentos?” Son preguntas que no tienen una explicación blanco o negro. Son preguntas que para muchos son la diferencia entre seguir a Dios o rechazarlo completamente. Muchas veces me he quedado en silencio al escuchar estas preguntas, porque en algún momento de mi vida, yo me preguntaba lo mismo. Es difícil poder entender la razón porque hay tanta maldad y sufrimiento en este mundo. Sin embargo, si existe una respuesta a el porque existe el sufrimiento que hay. Si vamos a lo teológico, encontraríamos que todo regresa y comenzó en la caída del hombre en el huerto del Edén, pero también podemos ver donde todo termina, y el lugar es al pie de la cruz. Cuando Cristo dijo a altavoz, “¡Hecho Esta!, nos dio la respuesta de toda aflicción e enfermedad, de todo sufrimiento y dolor, y de toda injusticia y maldad. Es solamente al pie de la cruz que podemos ver el poder redentora del sacrificio de nuestro salvador. Aun así, es entendible que no es así de fácil entender ni de decirle a alguien quien está pasando por una enfermedad, una injusticia, una maldad, especialmente cuando nosotros posiblemente no hemos pasado lo mismo. Quiero compartirle unas vivencias mías de cómo llegué a la conclusión de que al pie de la Cruz, encontramos las respuestas de las preguntas más difíciles de la vida.

A mi corta edad de 5 años me acuerdo que hice un compromiso con Dios de que si Dios me regalaba unos patines, yo le iba a aceptar como mi Señor y salvador y le prometí también servirle por el resto de mi vida. Me imagino que estás preguntando “cómo puede un niño de 5 años tener la capacidad de negociar con el Creador de los cielos y la tierra de esa manera?” Bueno, a esa pregunta no le tengo respuesta más allá de decir que fue por mi inocencia de niño; pero si le puedo decir que Dios iba usar esa oración (que luego fue contestado) para revelar su inmenso y profundo amor por mi, a pesar de que fue una petición bastante egoísta y parcial de mi parte. Yo no le había contado a nadie que quería patines porque quería guardar el secreto para ver si Dios me contestara. Cuando Dios contestó mi petición, supe de el Dios proveedor, el que verdaderamente provee a sus hijos cuando le piden algo en oración. Obviamente, a través de el pasar de los años, pasaron muchas veces que yo a Dios le pedía que me de ciertas cosas y esas oraciones nunca fueron contestadas, pero a pesar de eso, como Dios me contestó la oración que le hice a mis 5 años, esa fe seguía dentro de mi.

También me acuerdo que hace 5 años atrás, Dios me llevó por el desierto más grande de mi vida hasta el día de hoy, la cual me pulió y me transformo a poder ser la persona que soy ahora. Yo pase por una caída moral muy fuerte, tenía una posición de liderazgo en la iglesia de mis padres, pero por errores que cometí lo perdí todo. En los momentos más dolorosos de mi vida, supe rendir mi vida al Señor al punto de literalmente no tener nada ni nadie más que El. Fue durante ese proceso que aprendí sobre la soberanía de Dios, la cual me di cuenta que fue necesario pasar por ese desierto para poder salir completamente transformado y cambiado. Muchas noches lloré sin consuelo, pero a pesar de mi llanto sabía que Dios no me había dejado. A pesar de que yo le rogaba que me quitara de mi silicio, no lo hacia; pero aun en ese proceso sentí que era parte de su propósito en mi vida. Me acuerdo uno de mis pastores y mentores me dijo que a través de lo que me estaba sucediendo Dios me iba dar el testimonio que iba ayudar a impactar a muchos. Puedo decir que ahora, luego de estar en lo más profundo del abismo, estoy viendo la recompensa que fue perseverar y seguir luchando. Aprendí a confiar en Dios de una manera sobrenatural, una manera que no hay explicación lógico ni humana que puede describirlo.

Hoy en día, muchos pierden su fe y rechazan a Dios porque piensan que como Él ignoró sus peticiones de oración, no hay sentido en seguirlo. Muchos son heridos porque se les vendió un evangelio demasiadamente comprometedora y consumidora. Se les vendió la idea que al ir a la iglesia, al dar sus diezmos y ofrendas, al orar mucho, ayunar y leer la biblia, Dios está obligado a complacer cada uno de las peticiones y deseos de nuestros corazones. El Salmo 37:4 dice: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” Ahora bien, Dios si conceda los deseos de nuestro corazón, siempre y cuando nos deleitamos en El. La palabra “deléitate” viene del verbo “deleitar” que significa “agradar” o “producir deleite”. Esto me dice que antes de poder pedir, tengo que agradar o honrar. Es muy importante notar que esto no significa agradar y honrar con nuestros hechos o con ir a la iglesia, o ofrendar etc.. Lamentablemente, en muchas iglesias, agradar al Señor implica tener que dar o ofrendar OBLIGADAMENTE sea su dinero o su tiempo en la iglesia. El ofrendar dinero y/o tiempo a una iglesia es algo bueno y no debería ser considerado como innecesario, pero es importante entender que para agradar a Dios, nuestro corazón debe estar alineado a lo justo y verdadero. Quiere decir que cuando mi corazón agrada al Señor, entonces ahí es que El concederá las peticiones de mi corazón. Es muy clave entender que al tener nuestro corazón alineado a Dios, nuestros deseos entonces serán alineados a los deseos de Dios.

Servimos a un Dios vivo! Antes de partir de la tierra, el Señor nos dio la asignación la cual nos define como cristianos en Mateo 28:19-20:
Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones,[a] bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 20 Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.”

También dice en Marcos 16:15-18
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Al alinear nuestros corazones a esta gran comisión que Cristo nos dejo, nos estamos alineado a Su voluntad soberana. Yo creo que el Señor todavía puede sanar! Yo creo que todo lo que se hacía en los tiempos bíblicos, nosotros podemos hacer lo mismo y más (según las escrituras) pero solo y cuando nos alineamos a su voluntad. Cuando dejemos atrás nuestro agenda y ponemos en frente la agenda de Dios, los señales que se habla en el versículo 17 de Marcos en adelante se harán presente en nuestro diario vivir. Hagamos discípulos, restauremos al que está caído, pidamos perdón a los que hemos fallado, vivamos en santidad y persigamos lo eterno de Dios la cual galardona eternamente.

Si en algo que escribí te sientes identificado, yo te invito a que te rindes totalmente a los procesos de la vida, porque un día serán la plataforma que Dios usará para poder impactar a muchos y de alcanzar almas para Cristo. Jesús vino no para condenar, sino para que a través de Él pudiéramos ser salvos, pero si no hubiera sido por Su muerte y resurrección, todo hubiese sido en vano. Cristo tuvo que someterse al proceso más difícil y tenebroso para poder convertirse en el salvador del mundo. Su muerte venció el pecado, Su resurrección venció nuestro muerte. Tenemos que entender que nuestro pecado merece ser juzgado por Dios, mas por la apropiación que fue Cristo Jesús, somos justificados en Él y redimidos. Nunca podrás satisfacer el precio de tu pecado sin la sangre que fue derramado. Nosotros le servimos con un corazón agradecido por haber sido salvado de la condenación que fue a causa de el pecado. Quizás dirás “Porque Dios tuvo que morir para salvarnos de Él mismo?” La respuesta de eso es que Dios fue claro con Adán y Eva en el huerto. Génesis 2:17 dice “…mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 

El hecho que Adán y Eva vivieron cientos de años más después de haber comido del árbol es una perfecta demostración de gracia a pesar de su falta. No es que Dios nos tiene que salvar de Él mismo, sino que el pecado requiere ser pagado por un precio. Así como cuando nosotros cometemos un delito y somos juzgado por lo que hicimos, se requiere pagar una apropiación o condena por lo sucedido. Cuando Cristo murió, murió siendo 100% Dios y 100% hombre. Solo así pudo ser el sustituto apropiado para nuestro destino y la apropiación para nuestro sentencia. Por eso podemos ser libres de nuestro realidad de pecado y podemos vivir en libertad sabiendo que estaremos con Cristo. Hoy día, damos gracias por el amor que Dios tuvo por nosotros, que entregándose totalmente, nos dio la posibilidad de otra vez más tener comunión con El. Damos gracias por el amor increíble de Dios que nos libera de nuestros pecados y también por sus llagas, nos da libertad de aflicciones y enfermedades.

¡Damos Gloria a Dios por siempre!

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